prolongó bastante, y la con Raychandbhai continuó hasta su muerte. Leí algunos de los libros que él me envió. Estos incluían Panchikaran, Maniratnamala, el «Mumukshu Prakaran» del Yogavasishtha, el Shaddarshana Samuchchaya de Haribhadra Suri y otros.
Aunque tomé un camino que mis amigos cristianos no habían previsto para mí, les he quedado eternamente en deuda por la búsqueda religiosa que despertaron en mí. Siempre atesoraré el recuerdo de su contacto. Los años que siguieron me tenían reservados más, y no menos, de tales dulces y sagrados contactos.