Ayuno
Por la misma época en que dejé la leche y los cereales, y comencé con el experimento de la dieta de frutas, empecé a ayunar como medio de autocontrol. En esto el Sr. Kallenbach también me acompañó. Yo había estado acostumbrado a ayunar de vez en cuando, pero por razones puramente de salud. Que el ayuno era necesario para el autocontrol lo aprendí de un amigo.
Habiendo nacido en el seno de una familia vaishnava y de una madre dada a cumplir con toda clase de duros votos, yo había observado, mientras estuve en la India, el Ekadashi y otros ayunos, pero al hacerlo me había limitado a imitar a mi madre y a buscar complacer a mis padres.
Por entonces yo no comprendía ni creía en la eficacia del ayuno. Pero al ver que el amigo que he mencionado lo observaba con provecho, y con la esperanza de respaldar el voto de brahmacharya, seguí su ejemplo y empecé a guardar el ayuno de Ekadashi.
Por regla general, los hindúes se permiten leche y fruta en un día de ayuno, pero un ayuno así lo había estado guardando yo a diario. Así que ahora empecé un ayuno completo, permitiéndome únicamente agua.
Cuando comencé con este experimento, el mes hindú de Shravan y el mes islámico de Ramzan coincidieron. Los Gandhi solían observar no solo los votos vaishnavas sino también los shaivitas, y visitaban tanto los templos shaivitas como los vaishnavas. Algunos de los miembros de la familia solían observar el pradosha durante todo el mes de Shravan. Decidí hacer lo mismo.