Debo pasar por una mayor purificación personal y sacrificio antes de poder tener la esperanza de salvar a estos corderos de este sacrificio impío. Hoy creo que debo sentir el anhelo de esta purificación personal y este sacrificio. Es mi constante oración que nazca en la tierra algún gran espíritu, hombre o mujer, ardiendo en piedad divina, que nos libere de este pecado aborrecible, salve las vidas de las criaturas inocentes y purifique el templo.
¿Cómo es posible que Bengala, con todo su saber, inteligencia, sacrificio y emoción, tolere esta matanza?