Cara a cara con la Ahimsa
Mi objeto era indagar sobre la condición de los agricultores de Champaran y comprender sus quejas contra los hacendados de añil.
Para este propósito era necesario que me encontrara con miles de ryots. Pero consideré esencial, antes de iniciar mi investigación, conocer la versión de los hacendados y ver al Comisionado de la División. Solicité y obtuve citas con ambos.
El secretario de la Asociación de Hacendados me dijo sin rodeos que yo era un extraño y que no tenía nada que hacer metiéndome entre los hacendados y sus arrendatarios, pero que si tenía alguna representación que hacer, podía presentarla por escrito.
Le repliqué cortésmente que no me consideraba un extraño y que tenía todo el derecho a indagar sobre la condición de los arrendatarios si ellos deseaban que lo hiciera.
El Comisionado, a quien visité, procedió a intimidarme y me aconsejó que abandonara Tirhut de inmediato.
Puse a mis colegas al corriente de todo esto, y les dije que existía la probabilidad de que el Gobierno me impidiera continuar, que es posible que tuviera que ir a la cárcel antes de lo que había previsto, y que, de ser arrestado, lo mejor sería que el arresto tuviera lugar en Motihari o, de ser posible, en Bettiah.
Convenía, por tanto, que fuera a esos lugares lo antes posible.