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nydus/The Story of My Experiments with TruthPublic
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Table of Contents

XXXIX

El nacimiento del Khadi

No recuerdo haber visto un telar de mano ni una rueca cuando en 1908 la describí en el Hind Swaraj como la panacea para el creciente pauperismo de la India. En ese libro di por sentado que cualquier cosa que ayudara a la India a librarse de la aplastante pobreza de sus masas establecería al mismo tiempo el swaraj.

Aun en 1915, cuando regresé a la India procedente de Sudáfrica, en realidad no había visto una rueca. Cuando se fundó el Ashram de Satyagraha en Sabarmati, introdujimos allí unos cuantos telares de mano. Pero no bien lo hicimos, nos topamos con una dificultad. Todos nosotros pertenecíamos a las profesiones liberales o a los negocios; ni uno solo de nosotros era artesano.

Necesitábamos a un experto en tejer que nos enseñara a tejer antes de que pudiéramos hacer funcionar los telares. Al fin se consiguió uno de Palanpur, pero él no nos comunicó todo su arte. Sin embargo, Maganlal Gandhi no se dejaría desconcertar fácilmente. Dotado de un talento natural para la mecánica, pudo dominar por completo el arte en poco tiempo, y uno tras otro varios nuevos tejedores se formaron en el Ashram.

El objetivo que nos propusimos fue poder vestirnos enteramente con tela fabricada por nuestras propias manos. Por lo tanto, descartamos de inmediato el uso de tela tejida en molino, y todos los miembros del Ashram resolvieron usar únicamente tela tejida a mano hecha con hilo indio.

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