mis puntos de vista sobre el vegetarianismo independientemente de los textos religiosos, y la fe de Kasturbai era inquebrantable. Para ella, los textos sagrados eran un libro cerrado, pero la religión tradicional de sus antepasados le bastaba. Los niños profesaban la creencia de su padre y, por tanto, restaron importancia al discurso del Swami. Pero Kasturbai puso fin al diálogo de inmediato. > «Swamiji —dijo—, diga lo que diga, no quiero recuperarme a base de caldo de carne de res. Le ruego que no me moleste más. Si gusta, puede discutir el asunto con mi esposo y mis hijos. Pero mi decisión está tomada».
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