Lakshman Jhula
Fue un verdadero alivio llegar al Gurukul y encontrar a Mahatma Munshiramji con su imponente estatura. En seguida sentí el maravilloso contraste entre la paz del Gurukul y el estrépito y el ruido de Hardvar.
El Mahatma me abrumó de afecto. Los brahmacharis eran pura atención. Fue aquí donde conocí por primera vez al Acharya Ramadevji, y pude ver de inmediato la fuerza y el poder que debía de tener. Teníamos puntos de vista diferentes en varios asuntos, pero aun así nuestro conocimiento pronto se convirtió en amistad.
Tuve largas conversaciones con el Acharya Ramadevji y otros profesores sobre la necesidad de introducir formación industrial en el Gurukul.
Cuando llegó el momento de partir, fue un desgarro dejar el lugar.
Había oído alabar mucho el Lakshman Jhula (un puente colgante sobre el Ganges) a cierta distancia de Hrishikesh, y muchos amigos me habían instado a no marcharme de Hardvar sin haber llegado hasta el puente. Quería hacer esta peregrinación a pie y así lo hice en dos etapas.
Muchos sannyasis me visitaron en Hrishikesh. Uno de ellos se sintió particularmente atraído hacia mí. El grupo del Fénix estaba allí y su presencia suscitó en el Swami muchas preguntas.
Tuvimos conversaciones sobre religión y se dio cuenta de que yo sentía profundamente los asuntos religiosos. Me vio con la cabeza descubierta y sin camisa, tal como había regresado de mi baño en el Ganges. Le dolió no ver la shikha (el mechón de cabello) en mi cabeza ni el hilo sagrado alrededor de mi cuello, y dijo: