Porque la perfección o la liberación del error provienen únicamente de la gracia, y por eso los buscadores de Dios nos han dejado mantras, como el brahmacharya.
Pero parte de la historia de ese esfuerzo y esa lucha se contará en los capítulos siguientes. Concluiré este capítulo indicando cómo acometí la tarea.
En el primer arrebato de entusiasmo, encontré la observancia bastante fácil. El primer cambio que hice en mi modo de vida fue dejar de compartir la misma cama con mi esposa o buscar la intimidad con ella.
Así el brahmacharya, que venía observando mal que bien desde 1900, quedó sellado con un voto a mediados de 1906.