Dependiente y Portador
Aún faltaban dos días para que comenzara la sesión del Congreso. Yo había tomado la decisión de ofrecer mis servicios a la oficina del Congreso con el fin de adquirir algo de experiencia. Así que, en cuanto hube terminado las abluciones diarias al llegar a Calcuta, me dirigí a la oficina del Congreso.
Babu Bhupendranath Basu y Sjt. Ghosal eran los secretarios. Fui a ver a Bhupenbabu y le ofrecí mis servicios. Me miró y dijo: «No tengo trabajo, pero es posible que Ghosalbabu tenga algo que darte. Por favor, ve a verle».
Así que fui a verme con él. Me examinó y me dijo con una sonrisa:
«Solo puedo ofrecerle trabajo de oficina. ¿Lo acepta?».
—Ciertamente —dije—; estoy aquí para hacer cualquier cosa que no rebase mi capacidad.
—Esa es la actitud correcta, joven —dijo—. Dirigiéndose a los voluntarios que lo rodeaban, añadió—: ¿Oyen lo que dice este joven?
Luego, volviéndose hacia mí, continuó: > «Bien, pues aquí tiene un montón de cartas de las que ocuparse. Tome esa silla y empiece. Como ve, cientos de personas vienen a verme. ¿Qué he de hacer? ¿Debo reunirme con ellos, o debo responder a estos metomentodo que me inundan a cartas? No tengo empleados a quienes pueda encomendar esta tarea.