Hacia la autorregulación
He descrito en el último capítulo cómo la enfermedad de Kasturbai contribuyó a introducir algunos cambios en mi dieta.
En una etapa posterior se introdujeron más cambios con el fin de apoyar el brahmacharya.
El primero de estos fue la supresión de la leche. Fue por Raychandbhai por quien supe por primera vez que la leche estimulaba la pasión animal. Los libros sobre vegetarianismo reforzaron esta idea, pero mientras no había tomado el voto de brahmacharya, no podía decidirme a prescindir de la leche.
hacía tiempo que me había dado cuenta de que la leche no era necesaria para sostener el cuerpo, pero no era fácil dejarla. Mientras aumentaba en mí la necesidad de evitar la leche en aras del autocontrol, dio la casualidad de que cayó en mis manos cierta literatura procedente de Calcuta que describía las torturas a las que los cuidadores sometían a vacas y búfalos. Esto tuvo un efecto extraordinario en mí. Lo conversé con el señor Kallenbach.
Aunque ya he presentado al señor Kallenbach a los lectores de la historia del satyagraha en Sudáfrica, y me he referido a él en un capítulo anterior, creo necesario decir algo más sobre él aquí. Nos conocimos por casualidad. Era amigo del señor Jan y, como este había descubierto en lo más profundo de su ser una veta de misticismo, me lo presentó.
Cuando llegué a conocerlo, me sorprendió su amor por el lujo y la extravagancia. Pero ya en nuestro primer encuentro, hizo preguntas