El libro era imposible de soltar una vez que lo hube empezado. Me atrapó.
De Johannesburgo a Durban había un viaje de veinticuatro horas. El tren llegó allí por la noche. No pude conciliar el sueño en toda la noche. Decidí cambiar mi vida de acuerdo con los ideales del libro.
Este fue el primer libro de Ruskin que leí jamás. Durante los días de mi educación prácticamente no había leído nada fuera de los libros de texto, y después de lanzarme a la vida activa tuve muy poco tiempo para leer. Por lo tanto, no puedo presumir de tener muchos conocimientos literarios. Sin embargo, creo que no he perdido mucho debido a esta restricción forzosa. Por el contrario, se puede decir que la lectura limitada me permitió digerir a fondo lo que leí. De estos libros, el que provocó una transformación instantánea y práctica en mi vida fue Unto This Last. Más tarde lo traduje al guyaratí, titulándolo Sarvodaya (el bienestar de todos).
Creo que descubrí algunas de mis convicciones más profundas reflejadas en este gran libro de Ruskin, y por eso me cautivó tanto y me hizo transformar mi vida.
Un poeta es aquel que puede hacer surgir el bien latente en el pecho humano. Los poetas no influyen en todos por igual, ya que no todos están evolucionados en la misma medida.
Las enseñanzas de Unto This Last [Hasta este último] las entendí como:
- Que el bien del individuo está contenido en el bien de todos.
- Que el trabajo de un abogado tiene el mismo valor que el del barbero, puesto que todos tienen el mismo derecho a ganarse la vida con su trabajo.
- Es decir, que una vida de trabajo, la vida del labrador y del artesano, es la vida que vale la pena ser vivida.