de nuestro no pago. Preferiremos que nuestras tierras sean confiscadas antes de que, mediante un pago voluntario, permitamos que nuestro caso sea considerado falso o comprometamos nuestro autorrespeto. Si el Gobierno, sin embargo, accediera a suspender el cobro del segundo plazo de la tasación en todo el distrito, aquellos de nosotros que se encuentren en posición de pagar abonarán la totalidad o el saldo de la renta que se adeude. La razón por la cual aquellos que pueden pagar aún retienen el pago es que, si pagan, los ryots más pobres podrían, presas del pánico, vender sus bienes mueble o contraer deudas para pagar lo que deben, atrayendo así el sufrimiento sobre sí mismos. En estas circunstancias consideramos que, por el bien de los pobres, es deber incluso de quienes pueden permitirse pagar el abstenerse de pagar su tasación”.
No puedo dedicar muchos capítulos a esta lucha. Por lo tanto, una serie de gratos recuerdos al respecto tendrán que quedar fuera.
Quienes deseen hacer un estudio más completo y profundo de esta importante lucha harían bien en leer la historia completa y auténtica del Satyagraha de Kheda, escrita por el Sjt. Shankarlal Parikh, de Kathlal, Kheda.