Campaña de reclutamiento
Así que asistí a la conferencia. El virrey tenía mucho interés en que yo apoyara la resolución sobre el reclutamiento. Pedí permiso para hablar en hindi-indostaní. El virrey accedió a mi petición, pero sugirió que hablara también en inglés. No tenía ningún discurso preparado. Dije una sola frase en este sentido:
«Con plena conciencia de mi responsabilidad, ruego que se apoye esta resolución».
Muchos me felicitaron por haber hablado en industaní. Eso fue, según decían, el primer caso del que se tenga memoria de alguien que hubiera hablado en industaní en una reunión semejante.
Las felicitaciones y el descubrimiento de que yo había sido el primero en hablar en industaní en una reunión virreinal hirieron mi orgullo nacional. Sentí deseos de hacerme pequeño.
¡Qué tragedia que el idioma del país estuviera prohibido en reuniones celebradas en el país, para asuntos relacionados con el país, y que un discurso pronunciado allí en industaní por un individuo cualquiera como yo fuera motivo de felicitación!
Incidentces como estos son recordatorios del estado de bajeza al que hemos sido reducidos.
La única frase que pronunció mi labio en la conferencia tuvo para mí una importancia considerable. Me era imposible olvidar tanto la conferencia como la resolución que apoyé.