donde recuerdo, la mayoría de los demás discursos también fueron en inglés. Cuando me llegó el turno, expresé mi agradecimiento en gujarati, explicando mi predilección por el gujarati y el industaní, y presentando mi humilde protesta contra el uso del inglés en una reunión de gujaratis. Hice esto no sin cierta vacilación, pues temía que pudiera considerarse descortés que un hombre sin experiencia, recién regresado a su patria tras un largo exilio, presentara su protesta contra las prácticas establecidas. Pero nadie pareció malinterpretar mi insistencia en responder en gujarati. De hecho, me alegró notar que todos parecían reconciliarse con mi protesta.
La reunión me infundió así el valor suficiente para pensar que no me resultaría difícil exponer mis peregrinas ideas ante mis compatriotas.
Tras una breve estancia en Bombay, llena de estas experiencias preliminares, fui a Poona, adonde Gokhale me había mandado llamar.