Su marea creciente
No debo dedicar más capítulos aquí a la descripción del progreso posterior del khadi. Quedaría fuera del alcance de estos capítulos ofrecer una historia de mis diversas actividades después de que salieron a la luz pública, y no debo intentarlo, aunque solo sea porque hacerlo requeriría un tratado sobre el tema. Mi objetivo al escribir estos capítulos es simplemente describir cómo ciertas cosas, por decirlo así, espontáneamente se me presentaron en el curso de mis experimentos con la verdad.
Para resumir, pues, la historia del movimiento de no cooperación. Mientras la poderosa agitación del Khilafat, promovida por los hermanos Ali, estaba en pleno apogeo, mantuve largas conversaciones sobre el tema con el difunto Maulana Abdul Bari y otros ulemas, especialmente en lo que respecta al grado en que un musulmán podía observar la regla de la no violencia. Al final, todos coincidieron en que el islam no prohibía a sus seguidores adoptar la no violencia como una directriz política y que además, mientras estuvieran comprometidos con dicha directriz, tenían la obligación de cumplirla fielmente. Por fin se presentó la resolución de no cooperación en la conferencia del Khilafat y fue aprobada tras prolongadas deliberaciones. Tengo un vívido recuerdo de cómo una vez, en Allahabad, un comité estuvo reunido toda la noche deliberando sobre el asunto. Al