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nydus/Lady Chatterley’s LoverPublic
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VII

“Y aquí tiene las direcciones de dos mujeres; vi a una de ellas, iría muy bien; una mujer de unos cincuenta años, tranquila, fuerte, amable y culta a su manera.⁠ ⁠…”

Clifford solo se aburrió, y no quiso responder.

“Muy bien, Clifford. Si no resolvemos algo para mañana, le pondré un telegrama a papá y nos llevaremos a Connie”.

—¿Irá Connie? —preguntó Clifford.

“Ella no quiere, pero sabe que debe hacerlo. Mamá murió de cáncer, provocado por las preocupaciones. No vamos a correr ningún riesgo”.

Así que al día siguiente Clifford sugirió a la señora Bolton, la enfermera parroquial de Tevershall. Al parecer, la señora Betts había pensado en ella. La señora Bolton estaba a punto de retirarse de sus labores en la parroquia para dedicarse a trabajos de enfermería privada. Clifford tenía un extraño pavor a entregarse en manos de un extraño, pero a esta señora Bolton lo había cuidado una vez de unas fiebres escarlatinas, y la conocía.

Las dos hermanas fueron a ver inmediatamente a la señora Bolton, en una casa casi nueva situada en un conjunto residencial, bastante selecto para Tevershall. Encontraron a una mujer bastante bien parecida de unos cuarenta y tantos años, con uniforme de enfermera, cuello y delantal blancos, que acababa de prepararse té en una pequeña y atestada salita.

La señora Bolton era sumamente atenta y educada, parecía bastante agradable, hablaba con un ligero arrastre de voz, pero con un inglés sumamente correcto, y por haber mandado sobre los mineros enfermos durante bastantes años, tenía un concepto muy alto de sí misma y bastante seguridad. En resumen, a su pequeña escala, una de las clases gobernantes en el pueblo, muy respetada.

—¡Sí, la señora Chatterley no tiene nada buena traza! Vaya, antes estaba de buen ver, ¿a que sí? ¡Pero ha ido decayendo todo el invierno! Ay, es

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