de miras. Es el destino de la humanidad, seguir ese camino.
¿También la gente común, la clase trabajadora?
“Toda esa pandilla. Se les ha muerto la casta. Los automóviles, los cines y los aeropuertos les chupan hasta el último aliento. Se lo digo yo, cada generación engendra una generación más conejil, con tubos de goma por tripas y piernas de hojalata y caras de hojalata. ¡Gente de hojalata! Todo es una especie de bolchevismo constante que se carga lo humano y adora lo mecánico. ¡Dinero, dinero, dinero! A toda esa caterva moderna lo que de verdad le pone es matar el viejo sentimiento humano en el hombre, hacer papilla al viejo Adán y a la vieja Eva. Son todos iguales. El mundo entero es igual: cargarse la realidad humana, una libra por cada prepucio, dos libras por cada par de huevos. ¿Qué es el coño sino follaje mecánico?—Todo