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nydus/Lady Chatterley’s LoverPublic
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VII

duro, vaya que sí. ¡Pobre Sir Clifford! Eh, esa guerra, tiene mucho por lo que responder.

Y la señora Bolton vendría a Wragby enseguida, si el doctor Shardlow la dejaba libre. Por derecho, le quedaban otras dos semanas de enfermera parroquiais, pero ya se sabe, podrían conseguir una sustituta.

Hilda envió una carta a las pocas horas al doctor Shardlow, y el domingo siguiente la señora Bolton llegó a Wragby en el carruaje de Leiver, con dos baúles.

Hilda conversó con ella; la señora Bolton estaba lista para hablar en cualquier momento. ¡Y parecía tan joven! por la forma en que la pasión se le subía a las mejillas, bastante pálidas. Tenía cuarenta y siete años.

Su marido, Ted Bolton, había muerto en la mina, hacía veintidós años, veintidós años las últimas Navidades, justo en época navideña, dejándola con dos hijos, uno de ellos un bebé de pecho.

¡Oh, el bebé ya estaba casado, Edith, con un joven de Boots Cash Chemists en Sheffield! El otro era maestro de escuela en Chesterfield y volvía a casa los fines de semana, cuando no tenía algún compromiso fuera.

La gente joven se divertía hoy en día, no como cuando ella, Ivy Bolton, era joven.

Ted Bolton tenía veintiocho años cuando lo mató una explosión allá abajo en la mina.

El capataz de delante les gritó a todos que se tiraran al suelo rápido, eran cuatro. Y todos se tiraron a tiempo, menos Ted, y a él lo mató.

Luego, en la investigación, por parte de los patrones dijeron que Ted se había asustado, que había intentado huir y que no había obedecido las órdenes, así que en realidad era como si fuera culpa suya.

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