ti. Mi alma revolotea suavemente en la pequeña llama de Pentecostés contigo, como la paz del follar. Hicimos nacer una llama follando. Incluso las flores nacen del acto de follar entre el sol y la tierra. Pero es algo delicado, y requiere paciencia y la larga
“Así que ahora amo la castidad, porque es la paz que surge de follar. Ahora amo ser casto. La amo como las campanillas de invierno aman la nieve. Amo esta castidad, que es la pausa de paz de nuestro follar, entre nosotros ahora como una campanilla de fuego blanco y bifurcado. Y cuando llegue la verdadera primavera, cuando llegue el acercamiento, entonces podremos hacer que la llamita brille brillante y amarilla, brillante. ¡Pero ahora no, todavía no! Ahora es el momento de ser casto, es tan bueno ser casto, como un río de agua fresca en mi alma. Ahora amo la castidad porque fluye entre nosotros. Es como el agua dulce y la lluvia. Cómo pueden los hombres querer andar coqueteando de manera tan cansada. Qué miseria ser como Don Juan, e impotente siempre para follar y adentrarse en la paz, y con la pequeña llama encendida, impotente e incapaz de ser casto en los frescos intervalos, junto a un río.
—Bueno, tantas palabras, porque no puedo tocarte. Si pudiera dormir con mis brazos alrededor de ti, la tinta podría quedarse en el tintero. Podríamos ser castos juntos del mismo modo que podemos follar juntos. Pero tenemos que estar separados durante un tiempo, y supongo que en realidad es la manera más sensata. Si tan solo uno estuviera seguro.
—No importa, no importa, no vamos a alterarnos. Confiamos de verdad en la pequeña llama y en el dios sin nombre que la protege de que se apague. Hay tanto de ti aquí conmigo, de verdad, que es una pena que no estés tú entero.
“No te preocupes por sir Clifford. Si no sabes nada de él, no te preocupes. Realmente no puede hacerte nada. Espera, al final querrá deshacerse de ti, echarte. Y si no lo hace, nos apañaremos para