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nydus/Lady Chatterley’s LoverPublic
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VII

muchacho tan formal y valiente como los que pisan una jaula, y aquello equivalía a tacharlo de cobarde. Pero en fin, ya estaba muerto y no podía replicarle a ninguno de ellos.

Era una extraña mezcla de sentimientos la que la mujer mostraba mientras hablaba. Le gustaban los mineros, a quienes había cuidado durante tanto tiempo; pero se sentía muy superior a ellos.

Se sentía casi de clase alta; y al mismo tiempo ardía en su interior un resentimiento contra la clase dominante. ¡Los patronos! En una disputa entre patronos y obreros, ella siempre estaba a favor de los obreros.

Pero cuando no había conflicto de por medio, se moría por ser superior, por pertenecer a las clases altas. Las clases altas la fascinaban, apelando a su peculiar pasión inglesa por la superioridad.

Le emocionaba haber venido a Wragby; le emocionaba hablar con Lady Chatterley, ¡vaya, nada que ver con las comunes mujeres de los mineros! Lo dijo con todas las letras. Aun así, se le alcanzaba a ver asomar un rencor hacia los Chatterley; el rencor hacia los patronos.

—Pues sí, por supuesto, ¡eso acabaría agotando a Lady Chatterley! Es una suerte que tuviera a su hermana para venir a ayudarla. Los hombres no piensan, tanto los de arriba como los de abajo, dan por sentado todo lo que una mujer hace por ellos. Ay, yo se lo he recriminado a los mineros un montón de veces. Pero es muy difícil para Sir Clifford, ya sabe, lisiado de esa manera. Siempre han sido una familia altiva, distante en cierto modo, como tienen derecho a serlo. ¡Pero verse reducidos así! Y para Lady Chatterley es muy duro, quizás más duro para ella. ¡Lo que se pierde! Yo solo tuve a Ted tres años, pero vaya, mientras lo tuve tuve a un marido al que jamás podré olvidar. Era único, y alegre

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