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nydus/Lady Chatterley’s LoverPublic
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IX

Y aquí radica la enorme importancia de la novela, tratada como es debido. Puede informar y guiar hacia nuevos lugares el flujo de nuestra conciencia empática, y puede apartar nuestra simpatía, haciéndola retroceder, de las cosas que han muerto. Por lo tanto, la novela, tratada como es debido, puede revelar los lugares más secretos de la vida: pues es en los apasionados lugares secretos de la vida, por encima de todo, donde la marea de la conciencia sensible necesita fluir y refluir, purificando y refrescando.

Pero la novela, al igual que el chisme, también puede despertar simpatías y repulsiones espurias, mecánicas y embotadoras para la psique. La novela puede glorificar los sentimientos más corrompidos, siempre que sean convencionalmente «puros».

Entonces la novela, al igual que el chisme, se vuelve por fin viciosa y, al igual que el chisme, tanto más viciosa cuanto que está siempre ostensiblemente del lado de los ángeles. El chisme de la señora Bolton estaba siempre del lado de los ángeles.

«Y él era un tipo tan malo, y ella una mujer tan simpática».

Mientras que, como Connie podía ver incluso a través del chisme de la señora Bolton, la mujer no había sido más que una hipócrita remilgada, y el hombre, un colérico honesto. Pero la cólera honesta hacía de él un «hombre malo», y el remilgo hacía de ella una «mujer simpática», en el cauce vicioso y convencional que la señora Bolton daba a la simpatía.

Por esta razón, los chismes eran humillantes. Y por la misma razón, la mayoría de las novelas, especialmente las populares, también lo son. El público ya solo responde a una apelación a sus vicios.

Sin embargo, gracias a las charlas de la señora Bolton, uno obtenía una nueva visión del pueblo de Tevershall. Parecía un torbellino terrible y

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