Pero luego Mick no intentaba hacer nada, sino simplemente salir adelante con su vida, y endilgarles a los demás tanto como ellos intentaban endilgarle a él.
Era realmente insociable, lo cual era lo que Clifford y sus amigotes tenían en su contra. Clifford y sus amigotes no eran insociables; estaban más o menos empeñados en salvar a la humanidad, o en instruirla, por decirlo menos.
Hubo una charla maravillosa el domingo por la noche, cuando la conversación volvió a girar en torno al amor.
“Bendito sea el lazo que une Nuestros corazones en un no-sé-qué afín—”
dijo Tommy Dukes. > “Me gustaría saber cuál es el vínculo. … El vínculo que nos une ahora mismo es la fricción mental mutua. Y, aparte de eso, hay maldito poco vínculo entre nosotros. Nos separamos y decimos cosas llenas de rencor los unos de los otros, como todos los demás malditos intelectuales del mundo. Malditos todos, puestos a decir verdad, porque todos lo hacen. O si no, nos separamos y ocultamos las cosas rencorosas que sentimos los unos de los otros diciendo dulzuras falsas. Es curioso que la vida mental parezca florecer con sus raíces en el rencor, un rencor inefable e insondable. ¡Siempre ha sido así! ¡Mirad a Sócrates, en Platón, y a su pandilla alrededor! El puro rencor de todo ello, pura alegría de hacer pedazos a otro. … ¡Protágoras, o quien fuera! ¡Y Alcibíades, y todos