Ya desde la llegada de Connie a Wragby, este nuevo lugar había surgido sobre la faz de la tierra, y las viviendas modelo se habían llenado de chusma llegada de cualquier parte, para furtear los conejos de Clifford, entre otras ocupaciones.
The car ran on along the uplands, seeing the rolling country spread out.
The country! It had once been a proud and lordly country.
In front, looming again and hanging on the brow of the skyline, was the huge and splendid bulk of Chadwick Hall, more window than wall, one of the most famous Elizabethan houses.
Noble it stood alone above a great park, but out of date, passed over. It was still kept up, but as a show place.
“Look how our ancestors lorded it!”
Eso era el pasado. El presente yacía abajo. Solo Dios sabe dónde yace el futuro.
El coche ya estaba girando, entre casitas de mineros viejas y ennegrecidas, para descender hacia Uthwaite. Y Uthwaite, en un día húmedo, lanzaba toda una hilera de penachos de humo y vapor, a los dioses que fuere.
Uthwaite, abajo en el valle, con todos los hilos de acero de los ferrocarriles hacia Sheffield atravesándolo, y las minas de carbón y lasacerías exhalando humo y fulgor por largos tubos, y el patético y diminuto chapitel en forma de tirabuzón de la iglesia, que va a venirse abajo, aún punzando los vapores, afectaba siempre a Connie de un modo extraño. Era un viejo mercado, centro de los valles. Una de las posadas principales era el Chatterley Arms.
Allí, en Uthwaite, Wragby era conocido como Wragby, como si fuera un lugar entero, no solo una casa, como lo era para los forasteros: Wragby Hall, cerca de Tevershall: Wragby, una «residencia».