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nydus/Lady Chatterley’s LoverPublic
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XVII

One would think every child in Tevershall, for the last fifty years, had been an immaculate conception, and every one of our nonconformist females was a shining Joan of Arc. That our estimable gamekeeper should have about him a touch of Rabelais seems to make him more monstrous and shocking than a murderer like Crippen. Yet these people in Tevershall are a loose lot, if one is to believe all accounts.

“El problema es, sin embargo, que la execrable Bertha Coutts no se ha limitado a sus propias experiencias y sufrimientos. Ha descubierto, a voces, que su marido ha estado «manteniendo» a mujeres allí abajo, en la casita, y ha lanzado algunos nombres al azar. Esto ha arrastrado unos cuantos nombres decentes por el fango, y el asunto ha ido bastante más lejos de la cuenta. Se ha presentado una demanda de prohibición contra la mujer.

“He tenido que entrevistarme con Mellors sobre el asunto, ya que era imposible mantener a la mujer alejada del bosque. Anda por ahí como de costumbre, con su aire de molinero de Dee: ¡No me importa nadie, no, ni a mí tampoco, si a nadie le importo yo!

Aun así, sospecho firmemente que se siente como un perro con una lata atada a la cola; aunque disimula muy bien y finge que la lata no está ahí.

Pero me he enterado de que en el pueblo las mujeres llaman a sus hijos si él pasa, como si fuera el marqués de Sade en persona. Él sigue adelante con cierta impudencia, pero me temo que la lata está firmemente atada a su cola, y que por dentro repite, como don Rodrigo en el romance español: ¡Ay, ya me muerde la hora en que la señal puse!

“Le pregunté si creía que sería capaz de cumplir con su deber en el bosque, y respondió que no creía haberlo descuidado. Le dije que era una molestia tener a la mujer allanando el lugar: a lo que replicó que no tenía poder para arrestarla.

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