Codal
nydus/Madame BovaryPublic
Página 29 de 469
Table of Contents

II

—¡La hija del viejo Rouault convertida en señorita de ciudad! ¡Vaya por Dios! Su abuelo era pastor, y tienen un primo que por poco se lo llevan a lo criminal por un feo golpe en una reyerta. No vale la pena armar tanto alboroto ni lucirse los domingos en la iglesia con un vestido de seda como una condesa. Además, el pobre viejo, si no llega a ser por la colza del año pasado, las habría pasado canutas para pagar sus atrasos.

De puro cansancio, Charles dejó de ir a los Bertaux.

Héloïse le hizo jurar, con la mano sobre el libro de oraciones, que no volvería a ir allí, tras muchos sollozos y muchos besos, en un gran arrebato de amor. Él obedeció entonces, pero la fuerza de su deseo protestaba contra la mezquindad de su conducta; y pensaba, con una especie de ingenua hipocresía, que la prohibición de verla le confería una especie de derecho a amarla.

Y además la viuda era delgada; tenía los dientes largos; llevaba a toda hora un pequeño chal negro, cuyo borde colgaba entre los omóplatos; su figura huesuda estaba envuelta en sus ropas como en una vaina; eran demasiado cortos, y dejaban ver sus tobillos con los cordones de sus botas grandes cruzados sobre medias grises.

La madre de Charles iba a verlos de vez en cuando, pero al cabo de unos días la

29