—¡Qué buena eres! —dijo, besándole la frente.
A la mañana siguiente salió en la Hirondelle hacia Ruan para consultar al señor Léon, y se quedó allí tres días.
—¡Qué buena eres! —dijo, besándole la frente.
A la mañana siguiente salió en la Hirondelle hacia Ruan para consultar al señor Léon, y se quedó allí tres días.