eso le llamo yo una pelea de gallos. ¡Le vencí, lo viste, a mi manera! Y ahora hazme caso. Lleva a madame al teatro, aunque solo sea por una vez en tu vida, para sulfurar a uno de estos cuervos, ¡cáspita! Si alguien pudiera ocupar mi lugar, te acompañaría yo mismo. Date prisa. Lagardy solo va a dar una función; está contratado para ir a Inglaterra con un sueldo alto. Por lo que he oído, es un auténtico golfo; está forrado; se lleva a tres amantes y a un cocinero consigo. Todos estos grandes artistas tiran la casa por la ventana; necesitan una vida disoluta, que en cierto modo alimenta la imaginación. Pero mueren en el hospital, porque de jóvenes no tienen la sensatez de ahorrar. En fin, ¡que aproveche la cena! Adiós, hasta mañana”.
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XIV
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