Poder o Agente Invisible: en cuyo sentido tal vez fue que algunos de los viejos poetas dijeron que los dioses fueron creados al principio por el miedo humano; lo cual, referido a los dioses (es decir, a los muchos dioses de los gentiles), es muy cierto. Pero el reconocimiento de un solo Dios Eterno, Infinito y Omnipotente puede derivarse más fácilmente del deseo que tienen los hombres de conocer las causas de los cuerpos naturales, y sus diversas virtudes y operaciones, que del miedo a lo que había de acaecerles en el porvenir. Porque quien a partir de cualquier efecto que vea suceder razonara hasta la causa próxima e inmediata de este, y de allí hasta la causa de esa causa, y se sumergiera profundamente en la búsqueda de las causas, llegará por fin a esto: que debe haber (como incluso los filósofos paganos confesaron) un Primer Motor; esto es, una causa primera y eterna de todas cosas; que es lo que los hombres entienden por el nombre de Dios. Y todo esto sin pensar en su fortuna; cuya solicitud, tanto inclina al temor como impide la búsqueda de las causas de otras cosas, dando con ello ocasión de fingir tantos dioses cuantos sean los hombres que los fingen.
Y supónselas incorpóreas
Y en cuanto a la materia o sustancia de los Agentes Invisibles así imaginados, no pudieron por cogitación natural ocurrírseles ningún otro concepto, sino que era la misma que la del Alma del hombre; y que el Alma del hombre era de la misma sustancia que aquello que aparece en un Sueño a quien duerme, o en un Espejo a quien está despierto; lo cual, los hombres, al no saber que tales apariciones no son otra cosa que criaturas de la Fantasía, piensan que son Sustancias reales y externas; y por tanto las llaman Fantasmas; así como los latinos los llamaban Imagines y Umbrae; y pensaban que eran Espíritus, es decir, cuerpos aéreos sutiles; y que aquellos Agentes Invisibles que temían eran semejantes a ellos; salvo que aparecen y desaparecen cuando les place.