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CAPÍTULO XXXVIII. DE LA SIGNIFICACIÓN EN LA ESCRITURA DE VIDA ETERNA, INFIERNO, SALVACIÓN, EL MUNDO VENIDERO Y REDENCIÓN

Cristo ascender (Hech. 1.11): “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. Lo cual suena como si hubiesen dicho que él vendría a gobernarlos bajo su Padre, eternamente aquí, y no a llevárselos para gobernarlos en el Cielo; y es conforme a la Restauración del Reino de Dios, instituido bajo Moisés, que fue un gobierno político de los judíos en la Tierra. Nuevamente, aquel dicho de nuestro Salvador (Mat. 22.30): “que en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino que son como los ángeles de Dios en el cielo”, es una descripción de una Vida Eterna semejante a la que perdimos en Adán en lo tocante al matrimonio. Pues dado que Adán y Eva, de no haber pecado, habrían vivido en la Tierra eternamente en sus personas individuales, es manifiesto que no habrían procreado continuamente a los de su especie. Pues si los inmortales hubieran generado como lo hace ahora el género humano, la Tierra en poco tiempo no habría podido proporcionarles un lugar donde sostenerse. Los judíos que le hicieron a nuestro Salvador la pregunta sobre de quién sería esposa, en la resurrección, la mujer que se había casado con muchos hermanos, no conocían cuáles eran las consecuencias de la inmortalidad; a saber, que no habrá generación y, consecuentemente, ningún matrimonio, ni más matrimonio ni generación que la que hay entre los ángeles. La comparación entre aquella Vida Eterna que Adán perdió y la que nuestro Salvador ha recuperado mediante su victoria sobre la muerte se sostiene también en esto: que así como Adán perdió la Vida Eterna por su pecado, y sin embargo vivió después de ello durante un tiempo; así el cristiano fiel ha recuperado la Vida Eterna por la pasión de Cristo, aunque muera de muerte natural y permanezca muerto durante un tiempo, a saber, hasta la Resurrección. Pues así como la muerte se cuenta desde la Condenación de Adán, y no desde la Ejecución, la vida se cuenta desde la Absolución, y no desde la Resurrección de aquellos que son elegidos en Cristo.

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