And neither the Judges, nor Samuel himselfe had an ordinary, but extraordinary calling to the Government; and were obeyed by the Israelites, not out of duty, but out of reverence to their favour with God, appearing in their wisdome, courage, or felicity. Hitherto therefore the Right of Regulating both the Policy, and the Religion, were inseparable.
# De los derechos de los reyes de Israel
A los Jueces sucedieron los Reyes; y así como antes toda la autoridad, tanto en la Religión como en la Política, residía en el Sumo Sacerdote, ahora residía por completo en el Rey. Pues la soberanía sobre el pueblo, que antes residía —no sólo en virtud del Poder Divino, sino también por un pacto particular de los israelitas con Dios, y acto seguido bajo Él, en el Sumo Sacerdote como su virreina en la tierra— fue desechada por el Pueblo, con el consentimiento de Dios mismo. Pues cuando le dijeron a Samuel (1 Sam. 8.5.) > “constitúyenos un rey para que nos juzgue, como a todas las Naciones”, significaron que ya no querían ser gobernados por los mandatos que les impusiera el Sacerdote en nombre de Dios, sino por alguien que los mandara de la misma manera que eran mandados todos los demás pueblos; y, en consecuencia, al deponer al Sumo Sacerdote de la autoridad Real, depusieron aquel Gobierno peculiar de Dios. Y, sin embargo, Dios consintió en ello, diciéndole a Samuel (versículo 7.) > “Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine