todos, sino a algunos de sus discípulos) y los lleva a un monte alto aparte solos, y se transfiguró delante de ellos. Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve; tanto que ningún batanero en la tierra los puede blanquear. Y se les apareció Elías con Moisés, y hablaban con Jesús, &c.” De modo que vieron a Cristo en Gloria y Majestad, tal como ha de venir; a tal punto que “Se asustaron mucho”. Y así la promesa de nuestro Salvador se cumplió a manera de Visión: Porque fue una Visión, como puede inferirse probablemente de San Lucas, que relata la misma historia (cap. 9. vers. 28.) y dice que Pedro y los que estaban con él estaban cargados de sueño; mas con toda certeza de Mateo 17.9. (donde lo mismo se vuelve a relatar); pues nuestro Salvador les mandó, diciendo: “No digáis a nadie la Visión hasta que el Hijo del Hombre Resucite de los muertos”. Sea como fuere, de ahí no puede sacarse ningún argumento para probar que el Reino de Dios tiene principio hasta el día del Juicio.
# Abuso de otros textos en defensa del poder del Papa
En cuanto a otros textos, para probar el poder de los Papas sobre los soberanos civiles (además de los de Belarmino); como el de que las dos espadas que Cristo y sus apóstoles tenían entre ellos eran la espada espiritual y la temporal, las cuales, según dicen, le fueron dadas a San Pedro por Cristo; y aquel de que de las dos lumbreras, la mayor significa el Papa, y la menor el Rey; uno podría inferir igualmente del primer versículo de la Biblia que por el cielo se entiende el Papa, y por la tierra el Rey: lo cual no es argumentar a partir de las Escrituras, sino un insolente escarnio hacia los príncipes, que se puso de moda después de que los Papas se sintieron tan seguros de su grandeza que llegaron a despreciar a todos los reyes cristianos; y, pisando los cuellos de los emperadores, a burlarse tanto de ellos como de las Escrituras con las palabras del Salmo 91:
“Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.”