# Apariencia de Inspiración
También se ha enseñado comúnmente que «la fe y la santidad no se alcanzan mediante el estudio y la razón, sino por inspiración o infusión sobrenatural», lo cual, una vez concedido, no veo por qué razón habría de dar nadie cuenta de su fe; ni por qué todo cristiano no habría de ser también un profeta; ni por qué habría de tomar nadie la ley de su país, antes bien que su propia inspiración, como regla de su conducta.
Y así caemos de nuevo en el error de arrogarnos el juicio del bien y del mal, o de instituir como jueces de este a hombres particulares que pretenden estar sobrenaturalmente inspirados, lo cual conduce a la disolución de todo gobierno civil.
La fe viene por el oír, y el oír por aquellos accidentes que nos guían a la presencia de quienes nos hablan; accidentes todos dispuestos por Dios Todopoderoso y que, sin embargo, no son sobrenaturales, sino únicamente inobservables debido al gran número de ellos que concurren en cada efecto.
La fe y la santidad no son ciertamente muy frecuentes; mas tampoco son milagros, sino que se realizan mediante la educación, la disciplina, la corrección y otros medios naturales con los que Dios obra en sus elegidos en el momento que tiene por conveniente.
Y estas tres opiniones, perniciosas para la paz y el gobierno, han procedido en esta parte del mundo principalmente de las lenguas y plumas de teólogos ignorantes que, uniendo las palabras de la Sagrada Escritura de un modo inconforme con la razón, hacen todo lo possible para inducir a los hombres a creer que la santidad y la razón natural no pueden coexistir.