Para concluir, hallo en la Escritura que hay Ángeles y Espíritus, buenos y malos; pero no que sean Incorpóreos, como lo son las Apariciones que los hombres ven en la Oscuridad, o en un Sueño, o Visión, a las que los latinos llaman Spectra, y tomaban por Demonios. Y hallo que hay Espíritus Corpóreos (aunque sutiles e Invisibles); pero no que el cuerpo de ningún hombre fuera poseído o habitado por ellos; y que los Cuerpos de los Santos serán tales, a saber, Cuerpos Espirituales, como los llama San Pablo.
# El poder de echar fuera demonios no es el mismo que era en la Iglesia primitiva
Sin embargo, la doctrina contraria, a saber, que existen Espíritus Incorpóreos, ha prevalecido hasta ahora de tal manera en la Iglesia, que el uso del Exorcismo (es decir, de la expulsión de Demonios mediante Conjuro) se fundamenta en ella; y (aunque se practica raras veces y con poca fuerza) aún no se ha abandonado por completo. Que hubiera muchos endemoniados (Daemoniaques) en la Iglesia Primitiva, y pocos locos y otras enfermedades singulares semejantes; mientras que en estos tiempos oímos hablar y vemos a muchos locos y a pocos endemoniados, no proviene de un cambio de la Naturaleza, sino de los Nombres. Pero cómo ocurre que, mientras que antaño los Apóstoles y, tras ellos durante un tiempo, los Pastores de la Iglesia curaban aquellas enfermedades singulares, cosa que ahora no se ve que hagan; así como también por qué no está en el poder de todo verdadero Creyente hoy en día hacer todo lo que los Fieles hacían entonces, es decir, como leemos (Marcos 16:17) > “En el nombre de Cristo echar fuera demonios, hablar nuevas lenguas, tomar serpientes en las manos, y si bebieren