# Que el Reino de Dios es la Iglesia Actual
Consecuentemente a este Error, de que la Iglesia actual es el Reino de Cristo, es menester que haya un solo Hombre, o Asamblea, por cuya boca nuestro Salvador (ahora en el cielo) hable, dicte leyes, y que represente su persona a todos los cristianos, o bien varios Hombres, o varias Asambleas que hagan lo mismo para con las distintas partes de la Cristiandad.
Este poder Regio bajo Cristo, al ser reclamado universalmente por dicho Papa, y en las distintas Repúblicas por las Asambleas de los pastores del lugar (cuando la Escritura no se lo otorga a nadie sino a los Soberanos Civiles), llega a ser disputado con tanta pasión que extingue la Luz de la Naturaleza y causa una Oscuridad tan grande en el entendimiento de los hombres, que ya no ven a quién es a quien han comprometido su obediencia.
Y Que El Papa Es Su Vicario General
Consecuentemente a esta pretensión del Papa de ser Vicario General de Cristo en la Iglesia actual (supuesto que sea ese su Reino al cual somos dirigidos en el Evangelio), está la Doctrina de que es necesario para un Rey cristiano recibir su Corona de manos de un Obispo; como si fuera de esa ceremonia de donde deriva la cláusula de Dei Gratia en su título; y que solo entonces es hecho Rey por el favor de Dios, cuando es coronado por la autoridad del Vicario universal de Dios sobre la tierra; y que todo Obispo, cualquiera que sea su Soberano, presta en su Consagración un juramento de absoluta obediencia al Papa. Consecuente con lo mismo es la doctrina del cuarto Concilio de Letrán, celebrado bajo el Papa Inocencio tercero (Cap. 3. De Haereticis): > “Que si un Rey, a instancias del Papa, no purgare su Reino de Herejías, y siendo excomulgado por ello, no diere