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CAPÍTULO XIII. DE LA CONDICIÓN NATURAL DEL GÉNERO HUMANO, EN LO QUE CONCIERNE A SU FELICIDAD Y MISERIA

Injusticia no tienen allí cabida. Donde no hay un Poder común, no hay Ley: donde no hay Ley, no hay Injusticia. La Fuerza y el Fraude son en la guerra las dos virtudes cardinales. La Justicia y la Injusticia no son facultades ni del cuerpo ni de la mente. Si lo fueran, podrían darse en un hombre que estuviera solo en el mundo, así como sus sentidos y pasiones. Son cualidades que se refieren a los hombres en sociedad, no en la soledad. Es consecuente también con la misma condición que no haya Propiedad, ni Dominio, ni un Mío y un Tuyo distintivos; sino que sólo sea de cada hombre aquello que puede tomar, y por tanto tiempo como pueda conservarlo. Y hasta aquí respecto a la mala condición en la que el hombre, por la mera Naturaleza, se encuentra efectivamente colocado; aunque con la posibilidad de salir de ella, consistente en parte en las pasiones y en parte en su razón.

# Las pasiones que inclinan a los hombres a la paz

Las Pasiones que inclinan a los hombres hacia la Paz son el Temor a la Muerte; el Deseo de aquellas cosas que son necesarias para una vida comódamente afortunada; y la Esperanza de obtenerlas mediante su Industria. Y la Razón sugiere Artículos de Paz convenientes, sobre los cuales los hombres pueden ser inducidos al acuerdo. Estos Artículos son aquellos que por otra parte se llaman Leyes de la Naturaleza, de las cuales hablaré más particularmente en los dos siguientes Capítulos.

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