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CAPÍTULO XV. DE OTRAS LEYES DE NATURALEZA

por consiguiente de ayuda mutua; ni de reconciliación de un hombre con otro; y por lo tanto deben permanecer aún en la condición de Guerra; lo cual es contrario a la primera y Fundamental Ley de Naturaleza, que manda a los hombres Buscar la Paz. La violación de esta Ley se llama Ingratitud; y guarda con la Gracia la misma relación que la Injusticia con la Obligación por

La Quinta, Acomodación mutua o Complacencia

Una quinta Ley de Naturaleza es la COMPLACENCIA; es decir, «Que cada hombre se esfuerce por acomodarse a los demás». Para cuya comprensión podemos considerar que existe en la aptitud de los hombres para la Sociedad una diversidad de Naturaleza, derivada de la diversidad de sus Afectos; no muy distinta de la que vemos en las piedras reunidas para la construcción de un Edificio. Pues así como aquella piedra que, por la aspereza e irregularidad de su Figura, ocupa más espacio de los demás del que ella misma llena y, debido a su dureza, no puede ser desbastada fácilmente y con ello entorpece la construcción, es desechada por los constructores como inútil y molesta; asimismo, el hombre que por la aspereza de su Naturaleza se empeñe en retener aquellas cosas que para él son superfluas y para otros necesarias, y que por la obstinación de sus Pasiones no pueda ser corrrejido, ha de ser abandonado o expulsado de la Sociedad por resultar engorroso en ella. Pues dado que se supone que todo hombre, no sólo por Derecho, sino también por necesidad de Naturaleza, se esfuerza cuanto puede por obtener lo necesario para su conservación, quien se oponga a ello por cosas superfluas es culpable de la guerra que de ello ha de seguirse y, por tanto, hace lo que es contrario a la Ley fundamental de Naturaleza, la cual manda Buscar la Paz.

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