un asunto demasiado largo enumerar las diversas clases de esos hombres a quienes los griegos llamaban Thaumaturgi, es decir, hacedores de cosas maravillosas; y, con todo, estos hacen cuanto hacen mediante su mera y única destreza. Pero si consideramos las imposturas fraguadas por conspiración, no hay nada, por imposible que sea de realizar, que sea imposible de creer. Porque dos hombres que seconspiran, uno para fingir cojera y el otro para curarle con un ensalmo, engañarán a muchos; pero si son muchos los conspirados, uno para fingir cojera, otro para curarle así, y todos los demás para dar testimonio, engañarán a muchos más.
# Advertencias Contra la Impostura de los Milagros
En esta disposición del género humano a dar un crédito demasiado precipitado a los pretendidos milagros, no puede haber mejor cauce, ni creo que ningún otro, que el que Dios ha prescrito, primero por medio de Moisés (como he dicho antes en el capítulo precedente), al principio del capítulo 13 y al final del 18 del Deuteronomio: que no tomemos por profetas a ninguno que enseñe una religión distinta de la que el lugarteniente de Dios (que en aquel tiempo era Moisés) ha establecido; ni a ninguno (aunque enseñe la misma religión) cuya predicción no veamos que se cumple. Por tanto, debe consultarse a Moisés en su tiempo, a Aarón y a sus sucesores en sus tiempos, y al gobernador soberano del pueblo de Dios, inmediatamente después de Dios mismo, es decir, al jefe de la Iglesia en todo tiempo, acerca de qué doctrina ha establecido, antes de dar crédito a un milagro o profeta pretendido. Y una vez hecho esto, debemos ver realizado el hecho que pretenden que es milagro, y emplear todos los medios posibles para considerar si se ha realizado realmente; y no solo eso, sino si es de tal naturaleza que ningún