the Sunne, and Starres, when he commanded them to bee; for they could not heare before they had a beeing. But those speeches are not improper, because they signifie the power of Gods Word: no more therefore is it improper, to command Madnesse, or Lunacy (under the appellation of Devils, by which they were then commonly understood,) to depart out of a mans body. To the second, concerning their being Incorporeall, I have not yet observed any place of Scripture, from whence it can be gathered, that any man was ever possessed with any other Corporeal Spirit, but that of his owne, by which his body is naturally moved.
Las Escrituras No Enseñan Que Los Espíritus Sean Incorpóreos
Nuestro Salvador, inmediatamente después de que el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de Paloma, es dicho por San Mateo (Cap. 4. 1.) que fue «conducido por el Espíritu al desierto»; y lo mismo se relata (Lucas 4. 1.) en estas palabras: «Jesús, lleno del Espíritu Santo, fue guiado por el Espíritu en el desierto»; por lo cual es evidente que por Espíritu ahí se entiende el Espíritu Santo. > Esto no puede interpretarse como una Posesión: pues Cristo y el Espíritu Santo son una sola y misma sustancia; lo cual no es posesión de una sustancia, o cuerpo, por otra. Y por cuanto en los versículos siguientes se dice que «fue llevado por el diablo a la Ciudad Santa, y puesto sobre un pináculo del Templo», ¿habremos de concluir de ahí que estaba poseído por el diablo, o que fue llevado allí por la violencia? Y de nuevo, «llevado desde allí por el diablo a un monte exceedingmente alto [un monte altísimo], que le mostró desde allí todos los Reinos del mundo»: aquí no hemos de creer que estuviera poseído, ni forzado por el diablo; ni que monte alguno sea