eran transportados en Carruajes, y eran suntuosos en su comida y en su vestido.
Los Ministros del Evangelio Vivían de la Benevolencia de sus Rebaños Pero aquí podrá alguno preguntar si el Pastor estaba entonces obligado a vivir de la contribución voluntaria, como de limosna: «Porque ¿quién (dice S. Pablo, 1 Cor. 9. 7.) fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién