de Dios. Pero cuando vemos alguna causa natural posible de ello, por muy raramente que se haya hecho algo semejante; o si algo semejante se ha hecho a menudo, por imposible que sea imaginar un medio natural para ello, ya no nos maravillamos ni lo estimamos como
Por tanto, si un Caballo o una Vaca hablasen, sería un Milagro; porque tanto la cosa es extraña, como la Causa Natural difícil de imaginar:
Así también lo sería ver una extraña desviación de la naturaleza, en la producción de alguna nueva forma de criatura viviente. Mas cuando un hombre, u otro Animal, engendra a su semejante, aunque no sepamos más cómo se hace esto que lo otro; sin embargo, por ser usual, no es un Milagro.
Del mismo modo, si un hombre es metamorfoseado en piedra, o en una columna, es un Milagro; porque es extraño: pero si un trozo de madera es cambiado de ese modo; como lo vemos a menudo, no es un Milagro: y sin embargo no sabemos más, por qué operación de Dios se lleva a cabo lo uno que lo otro.
El primer Arco iris que se vio en el mundo fue un milagro, por ser el primero y, por consiguiente, extraño; y sirvió como señal de Dios, colocada en el cielo, para asegurar a su pueblo que no habría más una destrucción universal del mundo por el Agua.
Pero en la actualidad, debido a que son frecuentes, no son milagros, ni para quienes conocen sus causas naturales, ni para quienes no las conocen.
Asimismo, hay muchas obras raras producidas por el Arte del hombre: sin embargo, cuando sabemos que son hechas; puesto que por ello conocemos también los medios de cómo son hechas, no las tenemos por milagros, porque no son obradas por la mano inmediata de Dios, sino mediante la industria humana.