O, Por Presunción De Afecto Natural
Pero donde ni la Costumbre ni el Testamento han precedido, allí ha de entenderse:
- Primero, que la voluntad de un Monarca es que el gobierno siga siendo monárquico; porque él mismo ha aprobado ese gobierno en su propia persona.
- Segundo, que un hijo suyo, varón o mujer, sea preferido a cualquier otro; porque se presume que los hombres se sienten más inclinados por naturaleza a favorecer a sus propios hijos que a los hijos de otros hombres; y de entre los suyos, antes a un varón que a una mujer; porque los hombres son por naturaleza más aptos que las mujeres para las acciones que requieren esfuerzo y peligro.
- Tercero, cuando falta su propia descendencia, antes un hermano que un extraño; y así siempre el más cercano en sangre antes que el más remoto, porque siempre se presume que el pariente más cercano es el más cercano en afecto; y es evidente que un hombre recibe siempre, por reflejo, el mayor honor de la grandeza de sus parientes más cercanos.