deben reiterarse. Y estos son los principales Sacramentos, y por así decirlo los juramentos solemnes que hacemos de nuestra lealtad. Hay también otras consagraciones que pueden llamarse sacramentos, en la medida en que la palabra implica únicamente la consagración al servicio de Dios; pero en cuanto implica un juramento o promesa de lealtad a Dios, no hubo otros en el Antiguo Testamento que la Circuncisión y la Pascua; ni hay otros en el Nuevo Testamento que el Bautismo y la Cena
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CAPÍTULO XXXV. DE LA SIGNIFICACIÓN EN LA ESCRITURA DE REINO DE DIOS, DE SANTO, SAGRADO Y SACRAMENTO
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