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CAPÍTULO XXXIX. DE LA SIGNIFICACIÓN EN LA ESCRITURA DE LA PALABRA IGLESIA

de gente es el acto particular de cada uno de los que estuvieron presentes y prestaron su ayuda para llevarlo a cabo, y no el acto de todos ellos en conjunto, como el de un cuerpo; mucho menos el acto de los que estuvieron ausentes, o de los que, estando presentes, no quisieron que se realizara. De acuerdo con este sentido, defino una IGLESIA como: > «Una compañía de hombres que profesan la religión cristiana, unidos en la persona de un Soberano; a cuya orden deben reunirse y sin cuya autoridad no deben reunirse». Y puesto que en todas las Repúblicas aquella Asamblea que carece de autorización del Soberano Civil es ilegal, también aquella Iglesia que se reúne en cualquier República que le haya prohibido reunirse es una Asamblea

# Una República Cristiana y una Iglesia, Todo Uno

De ello se sigue también que no hay en la Tierra ninguna Iglesia universal a la que todos los cristianos estén obligados a obedecer; porque no hay poder en la Tierra al cual estén sujetos todos los demás Estados: hay cristianos en los dominios de diversos príncipes y Estados, pero cada uno de ellos está sujeto al Estado del cual él mismo es miembro y, por consiguiente, no puede estar sujeto a los mandamientos de ninguna otra persona. Y por tanto, una Iglesia, tal que sea capaz de mandar, juzgar, absolver, condenar o hacer cualquier otro acto, es la misma cosa que un Estado civil compuesto por hombres cristianos; y se llama Estado civil, porque los súbditos del mismo son hombres; e Iglesia, porque los súbditos de ella son cristianos.

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