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CAPÍTULO XLVI. DE LAS TINIEBLAS PROCEDENTES DE LA VANA FILOSOFÍA Y DE LAS TRADICIONES FABULOSAS

¿Puede pensar hombre alguno que Dios es servido con tales absurdidades? Y sin embargo, todo esto es necesario creerlo para aquellos que quieran creer en la Existencia de un Alma Incorpórea, Separada del Cuerpo.

Y cuando llegan a dar cuenta de cómo una sustancia incorpórea puede ser capaz de dolor, y ser atormentada en el fuego del infierno o del purgatorio, no tienen absolutamente nada que responder, sino que no se puede saber cómo el fuego puede quemar las almas.

Asimismo, como el Movimiento es cambio de Lugar, y las Sustancias Incorpóreas no son capaces de Lugar, se ven en apuros para hacer que parezca posible cómo un Alma puede irse de aquí, sin el Cuerpo, al Cielo, al Infierno o al Purgatorio; y cómo los Fantasmas de los hombres (y añadiría que de sus ropas con las que aparecen) pueden deambular de noche por las Iglesias, los Cementerios y otros lugares de Sepultura.

A lo cual no sé qué podrán responder, a menos que digan que deambulan de manera Definitiva, no Circunscrita, o Espiritualmente, no Temporalmente: pues tales distingos egregios son aplicables por igual a cualquier dificultad concebible.

Nunc-stans

Para el significado de la Eternidad, no quieren que sea una Sucesión de Tiempo Sin fin; pues entonces no podrían dar razón de cómo la Voluntad de Dios, y la Predestinación de las cosas futuras, no deberían ser anteriores a su Presciencia de las mismas, como la Causa Eficiente antes que el Efecto, o el Agente antes que la Acción; ni de muchas otras opiniones osadas de ellos acerca de la Naturaleza Incomprensible de Dios. Mas nos enseñarán que la Eternidad es la Detención del Tiempo Presente, un Nunc-stans (como lo llaman las Escuelas); que ni ellos, ni nadie más entienden, ni más de lo que entenderían un Hic-stans para una grandeza Infinita de Lugar.

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