Y por consiguiente, quienquiera que sea nombrado General de un Ejército, el que tiene el Poder Soberano es siempre Generalísimo.
10. Y de la elección de todos los consejeros y ministros, tanto de paz como de guerra:
Décimamente, está anexo a la Soberanía la elección de todos los Consejeros, Ministros, Magistrados y Oficiales, tanto en la paz como en la guerra. Pues dado que el Soberano está encargado del Fin, que es la Paz y la Defensa comunes, se entiende que tiene el Poder de usar los Medios que considere más aptos para su cumplimiento.
11. Y Del Recompensar, Y Del Castigar, Y De Que (Donde Ninguna Ley Anterior Haya Determinado La Medida De Ello) Sea Arbitrario:
Undécimamente, al Soberano le está encomendado el Poder de Recompensar con riquezas, o con honor; y de Sastifacer con castigo corporal, o pecuniario, o con ignominia a cada Súbdito según la Ley que él haya promulgado previamente; o si no hay Ley promulgada, según juzgue que más conduce a alentar a los hombres a servir a la República, o a disuadirles de prestar un mal servicio a la misma.
12. Y De La Honra Y El Orden
Por último, considerando qué valor los hombres son naturalmente propensos a darse a sí mismos; qué respeto esperan de los demás; y cuán poco valoran a los otros hombres; de donde continuamente surgen entre ellos la Emulación, las Disputas, las Facciones y, por fin, la Guerra, hasta destruirse mutuamente y mermar sus fuerzas contra un Enemigo Común; es necesario que haya Leyes de Honor, y una tasación pública del valor de aquellos hombres que han merecido, o son capaces de