decir que el Hombre sea una cosa, el Cuerpo Viviente otra, y el Es, o Ser una tercera: sino que el Hombre y el Cuerpo Viviente son la misma cosa: porque la Consecuencia, > “Si él es un Hombre, es un Cuerpo viviente”, es una Consecuencia verdadera, significada por esa palabra Es. Por tanto, ser un Cuerpo, Caminar, estar Hablando, Vivir, Ver, y los infinitivos semejantes; asimismo Corporeidad, Caminar, Hablar, Vida, Vista, y los semejantes, que significan exactamente lo mismo, son nombres de Nada; como ya he expresado más ampliamente en otra parte.
Mas con qué fin (dirá alguno) tanta sutileza en una obra de esta naturaleza, donde no pretendo otra cosa que lo necesario para la doctrina del Gobierno y la Obediencia? Es con este fin: para que los hombres no se dejen engañar por más tiempo por aquellos que, mediante esta doctrina de las Esencias Separadas, construida sobre la Vana Filosofía de Aristóteles, los espantarían de Obedecer las Leyes de su País con nombres vacíos; del mismo modo que se espanta a los pájaros del Maíz con un jubón vacío, un sombrero y un palo torcido. Pues es sobre este fundamento que, cuando un Hombre ha muerto y sido enterrado, dicen que su Alma (esto es, su Vida) puede caminar separada de su Cuerpo, y es vista de noche entre las tumbas. Sobre el mismo fundamento dicen que la Figura, el Color y el Sabor de un trozo de Pan tienen un ser allí donde dicen que no hay Pan; y sobre el mismo fundamento dicen que la Fe, la Sabiduría y otras Virtudes son a veces vertidas en un hombre, a veces sopladas en él desde el Cielo; como si el Virtuoso y sus Virtudes pudiesen estar separados; y una gran cantidad de otras cosas que sirven para disminuir la dependencia de los Súbditos respecto al Poder Soberano de su País.