entonces, cuando los medios de su vida están dentro de los Guardias y Guarniciones del Enemigo; pues es entonces cuando ya no tiene Protección de aquél, sino que es protegido por la parte adversa a cambio de su Contribución. Viendo por tanto que tal contribución es estimada en todas partes como algo inevitable (a pesar de ser una ayuda al Enemigo), tenida por lícita; la Sumisión total, que no es sino una ayuda al Enemigo, no puede ser tenida por ilícita. Además, si se considera que aquellos que se someten ayudan al Enemigo solo con parte de sus haciendas, mientras que los que se niegan le ayudan con el todo, no hay razón para llamar a su Sumisión o Composición una Ayuda; sino más bien un Detrimento para el Enemigo. Pero si un hombre, además de la obligación de Súbdito, ha asumido una nueva obligación de Soldado, entonces no tiene la libertad de someterse a un nuevo Poder, en tanto que el viejo mantenga el campo y le proporcione medios de subsistencia, ya sea en sus Ejércitos o en sus Guarniciones: pues en este caso no puede quejarse de falta de Protección ni de medios para vivir como Soldado; mas cuando eso también falla, un Soldado también puede buscar su Protección dondequiera que tenga más esperanza de obtenerla, y puede someterse legítimamente a su nuevo Amo. Y es cuanto basta sobre el Momento en que puede hacerlo legítimamente, si quiere. Si por tanto lo hace, queda indudablemente obligado a ser un fiel Súbdito: pues un Contrato hecho legítimamente no puede romperse de manera legítima.
Por esto también un hombre puede comprender cuándo es que puede decirse que los hombres han sido Conquistados, y en qué consisten la naturaleza de la Conquista y el Derecho de un Conquistador: Pues esta Sumisión es lo que los implica a todos. La Conquista no es la Victoria misma; sino la Adquisición, mediante la Victoria, de un Derecho sobre las personas de los hombres. Por tanto,