ley para los tesalonicenses. Las epístolas de los emperadores eran, en verdad, leyes. Si, por tanto, la epístola de San Pablo era también una ley, debían obedecer a dos amos. Mas la palabra obedecer , tal como está en el griego upakouei , significa Prestar Oídos , o Poner En Práctica , no solo aquello que es ordenado por quien tiene derecho a castigar, sino también lo que se imparte a modo de consejo para nuestro bien; y por tanto San Pablo no manda matar al que desobedece, ni azotarlo, ni encarcelarlo, ni multarlo, cosa que todos los legisladores pueden hacer; sino evitar su compañía, para que se avergüence: por lo cual es evidente que no era el imperio de un apóstol, sino su reputación entre los fieles, aquello de lo que los cristianos se avergonzaban o temían.
El último lugar es el de Heb. 13.17. “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta:” Y aquí también se entiende por Obediencia, un seguimiento de su Consejo: Pues la razón de nuestra Obediencia no se extrae de la voluntad y mandato de nuestros Pastores, sino de nuestro propio beneficio, por ser la Salvación de nuestras Almas aquello para lo cual velan, y no para la Exaltación de su propio Poder y Autoridad. Si aquí se quisiese decir que todo lo que enseñan son Leyes, entonces no sólo el Papa, sino cada Pastor en su Parroquia tendría Poder Legislativo. Además, aquellos que están obligados a obedecer a sus Pastores, no tienen poder para examinar sus mandatos. ¿Qué diremos entonces a San Juan, que nos manda (1 Epíst. cap. 4. vers. 1.) “No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”? Es por tanto manifiesto que podemos debatir la Doctrina de nuestros Pastores; pero ningún hombre puede debatir una Ley. Los Mandamientos de los Soberanos Civiles son admitidos por todas partes como Leyes: si cualquier otro puede hacer una Ley además de él, toda Mancomunidad [Common-wealth], y consecuentemente toda Paz y