6: > “Y pasó Abram por la tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encinar de Moreh, y el cananeo estaba entonces en la tierra”; lo cual necesariamente ha de ser de alguien que escribió cuando el cananeo ya no estaba en la tierra; y por consiguiente, no de Moisés, que murió antes de entrar en ella. Asimismo, en Números 21, versículo 14, el escritor cita otro libro más antiguo, titulado El libro de las guerras del Señor, en el cual se registraban los hechos de Moisés en el mar Rojo y en el arroyo de Arnón. Es por tanto suficientemente evidente que los cinco libros de Moisés fueron escritos después de su tiempo, aunque cuánto tiempo después no sea
Pero aunque Moisés no compuso esos Libros enteramente, y en la forma en que los tenemos; con todo, escribió todo aquello que allí se dice que escribió: como por ejemplo, el Volumen de la Ley, que está contenido, según parece, en el capítulo 11 de Deuteronomio, y en los siguientes hasta el 27, el cual también se mandó que fuera escrito en piedras, en su entrada en la tierra de Canaán. (Deut. 31. 9)
Y esto lo escribió el propio Moisés, y lo entregó a los Sacerdotes y Ancianos de Israel, para que fuera leído cada séptimo año a todo Israel, en su asamblea en la fiesta de los Tabernáculos. Y esta es aquella Ley que Dios mandó que sus Reyes (cuando hubieran establecido esa forma de Gobierno) tomaran una copia de manos de los Sacerdotes y Levitas para guardarla al lado del Arca; (Deut. 31. 26) y la misma que, habiéndose perdido, fue mucho tiempo después hallada de nuevo por Hilcías, y enviada al rey Josías, quien, haciendo que se leyera al Pueblo, renovó el Pacto entre Dios y ellos. (2 Rey. 22. 8 y 23. 1,2,3)