es una cosa; resucitar del Purgatorio a la Vida es otra; siendo esto último un resucitar de la Vida a la Vida, de una Vida de tormentos a una Vida de dicha.
Un cuarto lugar es el de Mat. 5. 25: «Ponte de acuerdo con tu Adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el Adversario te entregue al Oficial, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que hayas pagado el último cuadrante».
En cuya Alegoría, el Ofensor es el Pecador; tanto el Adversario como el Juez es Dios; el Camino es esta Vida; la Cárcel es el Sepulcro; el Oficial, la Muerte; de la cual el pecador no resucitará a la vida eterna, sino a una segunda Muerte, hasta que haya pagado el último cuadrante, o Cristo lo pague por él mediante su Pasión, la cual es un Rescate completo para toda clase de pecado, tanto los pecados menores como los crímenes mayores; siendo ambos hechos igualmente veniales por la pasión de Cristo.